miércoles, febrero 15, 2017

Winter Yukon...el sentimiento de ser una ficha en un juego en el que tu no eres quien mueve las fichas.



Es difícil iniciar esta crónica...porque hay muchas cosas que ocurrieron en esta travesía, pero para ser totalmente honesto, he de iniciarla con lo que ha dejado más profunda huella en mí al acabarlo.

Y miedo, o debería escribirlo con mayúsculas, MIEDO es lo que me ha marcado toda esta experiencia.
Nunca he despreciado el riesgo que supone la vida salvaje, siempre lo he tenido presente, pero también reconozco que suponía una especie de temor residual, un temor lejano. Siempre le he tenido más miedo a los animales de dos patas que a los de cuatro.
La vida salvaje ha sido siempre ( a pesar de varios encuentros "intensos" que he tenido en varias expediciones, con Yacarés en el río Amazonas que me acojonaron vivo, con serpientes también en el Amazonas, con lobos en Alaska, con los dos osos del Yukón cuando hice el descenso en Raft y alguna otra...), pero como decía, la vida salvaje ha sido siempre una pieza más del juego.
En esta ocasión, es cuando realmente me he dado cuenta de que esa pieza en el juego, no son ellos en nuestro juego, sino que somos nosotros en su juego. Nosotros nos adentramos en su territorio, en una zona en la que ellos mueven las fichas.

Os explico el por qué de este miedo.
Ha sido "únicamente" durante los dos últimos días, pero ha sido suficiente. Ha marcado a fuego todas las experiencias de los días anteriores.
Un día, ya por la tarde me dí cuenta de que detrás de mí había movimiento. Oía ruidos secos y sentía movimientos en los que veía caer nieve de los arbolitos copados.
Al cabo de un rato me di cuenta de que eran 3 lobos que durante varias millas continuaron detrás de mí, sin acercarse demasiado, pero sin alejarse tampoco. Por supuesto hay que dejar bien claro, la diferencia de tamaño entre un lobo ibérico (dulce perrito de compañía) con una bestia parda de estas.
Tampoco sé si era mera coincidencia de que caminábamos en la misma dirección y utilizando el mismo itinerario (demasiada coincidencia pensaba yo) o de si lo que estaban haciendo era "medirme". La cuestión es que al cabo de como os decía varias millas, 2 o 3, en una de esas continuas miradas hacia atrás, vi que solo uno continuaba detrás de mí y notablemente más cerca. En seguida te pones a pensar en defensiva, sabiendo cómo se comportan estos animales a la hora de atacar una presa. La cuestión es que esperando lo peor, me paré y puse mi espalda contra un talud casi vertical de la ladera por la que caminaba, procurando con ello tener la zona muerta de la espalda "cubierta". Vi como el lobo que me seguía bajó ladera abajo y metiéndose en una pequeña vaguada que discurría paralela al camino que yo llevaba.
Esperando que en cualquier momento aparecieran de repente por la parte superior y/o por la parte inferior, vacié la pulka (dejando tirado todo encima de la nieve) y me la puse delante "preparada" a modo de escudo. No se me ocurría ninguna otra cosa, pero sabedor de que si esos tres bichos decidieran atacar, poco o nada (a parte del derecho al pataleo) podría hacer yo.
Lo cierto es que esa situación y ese nerviosismo, me tuvo durante al menos dos horas parado y pensando en lo peor. No era capaz de relajarme porque intuía movimientos, aunque no era capaz de ver ninguno...Acojonao, así se define la situación.

Este es el talud donde nos quedamos horas parados, esperando mi acojone y yo...

Al cabo de ese tiempo continué caminando. Caminaba hacia delante, pero mirando hacia atrás.
Con la noche encima seguí caminando otras 5 horas hasta aproximadamente las 10pm, monté la tienda y cené con un nerviosismo constante y latente que me obligaba a estar mirando hacia atrás y en todas direcciones constantemente. En aquella situación de estrés no podía meterme en el saco de dormir, porque si durante la noche decidieran atacar, está claro y no necesita explicación, que dentro del saco eres un cero a la izquierda, con lo que me cubría con el saco y vestido completamente. Imagináis que con esas temperaturas (alrededor de -40 / -45) echarse el saco por encima era como rezarle al dios de la naturaleza para que saliera el sol, me helaba de frío, los pies eran trozos de hielo y el cuerpo no era capaz de calentarse por muchas capas de ropa que tuviera puestas).

Dormir completamente vestido y con el saco por encima...no hay descanso...

Podéis adivinar el tamaño viendo su huella...


Obvio lo eterna que fue esa noche oyendo ruidos constantes, sintiendo compañía imaginaria (porque ya no sé si los animalitos de Dios seguían en la zona o ya estaban a 50kms, pero en mi imaginación, en aquella situación, estaban parapetados tras los árboles, afilándose los dientes y las garras, esperando que yo bajara la guardia). Vuelvo a hacer hincapié en el tamaño de esos animales, que es lo que marca la diferencia.
Tras desmontar la tienda y desayunar, mirando a todas direcciones y reaccionando como un gato ante cualquier ruido que escuchaba tras de mí, continúo camino. Estoy a tres días de acabar.
No había rastro de los cánidos durante toda la mañana, hasta que a medio día por delante de mi, por la ladera de mi derecha veo asomar recortado con el cielo un solo lobo, le veía solo medio cuerpo. Aparecía y desaparecía durante varias veces hasta que en una zona menos arbolada veo que era un grupo, una manada de 9 u 11. Aún estaban lejos, pero claro, cuando digo lejos hablo de 150 o 200 metros, lo cual no supone nada para esos animales.
En seguida se apodera de mí el miedo de nuevo, ese nerviosismo, ese hervor de adrenalina que no apacigua mi mente. Me espero lo peor, me imagino mil situaciones en un solo segundo (por supuesto en ninguna yo acabo bien)...resumen, Acojono Máximo 2.0 Pro. (me resulta muy fácil bromear ahora con ello, porque estoy en una cafetería y acabo de desayunar, calentito y con el único temor de que los churros quemaran o de que tuvieran poca azúcar).
OBVIAMENTE, no les quito ojo mientras veo que bajan por esa ladera a mi derecha en la misma dirección convergente en la que mi camino discurre. Los pierdo de vista cuando bajan hacia la vaguada que separa "su ladera" de la mía. Continúo pegado hacia la ladera de mi izquierda, temiendo y esperando que asomaran en "mi ladera" saliendo de esa vaguada.
No quería pararme porque estaba en una zona muy poco protegida y continúo caminado hacia delante, mirando hacia atrás. Calculo que aproximadamente una hora más tarde, en una de las continuas miradas hacia atrás, veo el grupo en mi misma huella, unos 200 mts atrás. Disminuyo la marcha para no dar la sensación de huída, de escape y despertar así más su sentido depredador...me suelto la pulka del arnés y la arrastro tirando con las manos, para poder tener más movilidad si la necesitara (aunque como decía antes, esa movilidad no sería más que el derecho al pataleo en el caso de ser atacado). Aprecio que la distancia que nos separaba disminuye, pero tampoco veo en ellos que incrementaran la velocidad, ni que se adivinara una actitud amenazante hasta que..............ACOJONE 3.0 Master Pro.
Veo que el grupo se divide y veo perfectamente como tres se suben por la ladera izquierda y cuatro o cinco se bajan hacia la vaguada por la zona derecha y quedaban dos que seguían mi huella. Sabedor de su forma de cazar y experto en visionado de documentales de naturaleza, me sube el nivel de miedo hasta niveles que sobrepasan mi forma de expresarlo. Me paro y me coloco espalda contra unos arbolitos muy frondosos que podían ofrecer algo de resguardo cubriéndome la espalda. Las dos bestias gigantes hijas de los Huargos de Juego de Tronos que seguían en mi huella, llegan a mi altura y se cruzan uno delante del otro justo frente a mi, muy cerca, demasiado cerca para mi gusto (la verdad que sin mostrar una actitud amenazadora, pero su tamaño y su proximidad eran suficiente) y con dos o tres subidas y bajadas de cabeza (curioseando, imagino mientras escuchaban como yo hablaba en alto) se giran hacia la derecha y bajan por la ladera de la vaguada (casi idéntico como ocurrió el día anterior). Igualmente me quedé allí parado, esperando más apariciones casi, o sin casi, unas tres horas...porque ya empezaba a dejarse ver la llegada de la noche cuando continué caminando...
Serían las 9pm cuando paro a cenar y a dormir, (estoy molido tras la noche anterior)...desde aquel momento en que desparecieron no volví a verlos, pero mi mente no descansaba tras todo lo vivido.
Estando en misma situación que la noche anterior, muerto de frío...cuando no llevaría dos horas metido en la tienda, decido levantarme y ponerme a caminar para llegar en ese mismo día a Dawson (me quedaban unos 90 kms), así que a las 00 me puse en marcha de nuevo....

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Todo esto es lo que me ha marcado la experiencia. Por supuesto hay muchas más vivencias, pero ahora me parecen tan lejanas y tan "poco memorables" que me resulta hasta difícil recuperarlas de la memoria.

   Por la falta de días, voy un poco justo con el cálculo que llevo, llego a Whitehorse y esa tarde la dedico a preparar el material y a comprar las últimas cosas que necesito, combustible líquido para el hornillo, la comida liofilizada, las barritas y los frutos secos que serán mi comida durante el día, y algunas galleticas y caprichos para el desayuno.
Para mi el desayuno es el mejor momento del día y por ello, y para que me dé ánimos durante el resto del día, desayuno caprichos que distráen la mente de lo que estás haciendo. Si todo lo que haces y comes es austero y espartano, se vuelve más duro el hecho de levantarse y salir del calorcito del saco.
Todo muy precipitado por esa falta de días, me apresuro con la preparación de todo el equipo y comida para comenzar cuanto antes. Normalmente prefiero estar dos o tres días de "aclimatación" al nuevo horario cuando el jet lag es tan notorio (aquí son 9 horas), pero no los tengo esta vez.
Finalmente lo acabé antes de lo planeado, porque el planteamiento que hice estando calentito en casa, aún teniendo la experiencias pasadas, no me ví con ganas y ánimos de llevarla a cabo. Había pensado caminar las horas diurnas, parar a comer e incluso a "liberar" la monotonía de caminar tantas horas...pero el frío tan intenso y lo duro que se me hizo, me impedían ""perder"" tiempo parando a comer e incluso limitarme a las horas de luz solar. Acababa las jornadas con una media de 15 horas caminando, e incluso el último día, para poder llegar a Dawson antes de que acabara el día, fueron 21 horas.
   Empiezo entonces la crónica del resto de días, haciendo como bien ganado lo tiene, mención al frío. Todo esto se desarrolla en temperaturas que se nos escapan de la imaginación si no lo has vivido.
Los dos primeros días, en la zona más al sur es cuando tuve las temperaturas máximas más agradables con unos 22 o 24 bajo cero. Obviamente cuanto más al norte me adentraba, mucho más caían las temperaturas, llegando a tener máximas de -31 y mínimas de -47.
La verdad es que he tenido mucha suerte con las condiciones de mi ruta, casi 3/4 de ella he seguido huellas abiertas por trailbreakers con motos de nieve, lo cual facilita muchísimo el avance, no solo en velocidad si no en desgaste físico.

La gran ventaja que supone arrastrar la pulka por huella pisada...

La suerte de que te diera el Sol...algo tan de agradecer...

Tuve durante dos días una tormenta de nieve que lo cubrió todo y que lo dejó todo muy bonito, si, pero a la hora de avanzar era tremendamente costoso y ridículamente lento.
Echaba de menos esa huella pisada de los trailbreakers, que aunque maquillaban un poco el paisaje, eran mucho más agradecidas que abrir huella con las raquetas en una nieve tan profunda, Era una nieve polvo, sin peso, pero que me frenaba una barbaridad.

La pulka se enterraba en la nieve...

Abriendo huella...

Cuando cruzaba un cauce, lo hacía primero sin pulka para comprobar las condiciones...

Los días se iban desarrollando con esa lucha contínua contra tus propios pensamientos. Estar tantos días solo, tantas horas al día caminando y con su única compañía...al final discutes con ellos, jua,jua,jua.
Aparte de la vida salvaje antes mencionada, criaturas salidas de Juego de Tronos, ví infinidad de otras agradables criaturas...alces, incluso ví en una ladera opuesta un gran alce macho solitario, impresionante, ví varias hembras, zorros, wolverines (glotón en español) y una infinidad de pequeños roedores y depredadores de roedores...muy bonito y espectacular cuando el frío no te atenazaba.
Por desgracia, en estas latitudes el sol no sube mucho en el cielo, tiene una órbita claramente más baja en el horizonte que en latitudes más cercanas al ecuador, y eso y el hecho de que la mayor parte del recorrido que hice está marcado por valles más o menos profundos, el sol era un bien preciado y muy escaso...

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Durante todo el recorrido, solo pasé por una población...Carmacks y eso era como volver a nacer.
Esto también tuvo su doble cara de la moneda, porque es cierto que dormí seco, caliente, cómodo, comí a gusto, pero la siguiente noche, o sea, la primera noche después de salir de Carmacks fue una dura prueba. Haber dejado atrás la comodidad me hizo luchar y luchar contra la idea de darme la vuelta y no continuar. Hubo que sacar ánimos de hasta la suela de las botas para no hacerlo...aunque solo fuese para no tener que volver al año próximo para acabar.
A esto le añado el comentario de dos cazadores que se paran a hablar conmigo, dónde vás? a Dawson...vas solo? si... llevas arma? no... no te dan miedo los lobos de King Salomon Dome? miedo, miedo, no... cuantos años tienes? 51... sabes que igual no cumples los 52? Joder...gracias ahora igual ya tengo un poco...cabrones.
Pues si, más o menos esta fue la conversación...incluso me pidieron mis datos para avisar a la RCMP (Policía Montada) de que estaba en ese camino a Dawson.

Continuaban los días y los kms, es cierto que cada vez te sientes más en el papel, pero también se hace cada mañana más duro salir del saco y ponerte la ropa helada del día anterior y también cada vez tardas más en entrar en calor, porque cada vez estás más al norte y más cae la temperatura.
Encontrar una cabaña en el camino, era...una bendición de Buda que la ponía ahí para darme ánimos. Todas las cabañas tienen su estufa de metal y una buena cantidad de leña que los habitantes de la zona se encargan de mantener para el caso de necesitarla, ya que ellos se mueven cuando cazan o trampean en motos de nieve y van y vienen por esos sitios.

Esa cabañita, tenía mi nombre...

Las auroras fueron otra de esas cosas que hicieron que esto mereciera la pena. El espectáculo que supone verlas, la grandiosidad de esos espectros en el cielo que hace que te sientas una parte insignificante en este universo...por desgracia, no tengo ninguna foto, no fui capaz a hacer ninguna que valga la pena publicar, únicamente esta de la luna con halo de luces rojas extrañísimo que no se explicar...si alguien sabe, que me lo haga saber por favor.

Extraño efecto de luces en la luna...

Y así llegué a la zona anterior a King Salomon Dome, donde los cabrones de Carmacks me metieron el nerviosismo en el cuerpo con los lobos...y aquí sigue lo que escribí al principio...

Después de Dome, llegué a la zona donde ya empiezan a verse los restos de las minas de oro que aún hoy en día explotan cuando el invierno se va. Se ven restos de maquinaria moderna que dejan durante el invierno hasta que llega la primavera y también se ven restos de maquinarias antiguas, ya abandonadas y cubiertas por la naturaleza y la nieve...
Llegué a Dawson con el nerviosismo aún en el cuerpo de la experiencia vivida los días anteriores con los lobos y se me unió a la sensación de alivio, de haber finalizado, de haber podido luchar contra mí mismo y poder tachar esto de la lista de taréas pendientes...un alivio, un final feliz, una sensación de dejar escapar el miedo pasado y un sentimiento de calidez a pesar de la temperatura.

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Son mil cosas vividas las que podría contar, pero me quedo con el alivio que supuso haber acabado.
Joé, ahora esto parece una novela en lugar de un blog de viajes...afrontar este tipo de travesías imagino que implica vivir este tipo de situaciones.

Ahora lo que toca es recuperarse y esperar a ver cual es la próxima que se ocurre...aunque ya está la semilla de volver en verano y completar el recorrido total del río Yukón hasta el mar de Bering.
3100 kms pero esta vez en kayak, me quedó claro en el intento de hacerlo en Raft que no era muy buena idea (en este blog, 2013 Yukón...el precio de soñar)

Un abrazo a todos, espero que no sea un tostón todo esto escrito...se me ha ido de las manos, pero es que había muuuuucho que contar.
Nos vemos y no olvidéis supervitaminaros y supermineralizaros...

Cuando el mal tiempo no cesa y la nieve no deja de caer...

Noche de preparativos...

Riverside Whitehorse...

Klondike steamboat en Whitehorse...

Las fracturas del hielo en ríos y lagos es un peligro latente y muy peligroso...a evitar...

First Nation People

Una agradable compañía ...

Impresionante lo que la dentadura de los castores puede hacer...

El gran río congelado...impresionante...

El solecito, eso tan agradecido cuando te tocaba la piel...

El hielo, eso tan desagradecido cuando te tocaba la piel... ;)

El ánimo subía cuando caminabas hacia el sol en el amanecer...

Lugares que transmiten paz a la hora de dormir...

Una cena calentita...

El interior de la tienda no significa calor...

Noche...

Alguna vez me sorprendió el amanecer aún parado...mucho cansancio que recuperar...

Más rastros del frío...

Huellas de bajada del grupo de lobos...

Fachadas de Dawson...

Esos Territorios desde el aire...

El Sea Port de hidroaviones en Vancouver...








domingo, febrero 08, 2015

Yukon, el territorio del frío...

Un año en blanco...en abril del año pasado, tuve que pasar por el taller para una reparación de columna que me dejó un año en blanco, hasta ahora. Por suerte tenía un buen mecánico que sabía muy bien lo que hacía...

Decidí buscar algo interesante que hacer, algo que me devolviera a la actividad, pero que no fuese algo tan exigente para mi "nueva espalda"...algo como...por ejemplo hacer una travesía de 1000 km siguiendo el cauce helado del río Yukón en solitario.
La última expedición que hice fué en ese río, en Raft también en solo (hace un año y medio) y era ese mismo trayecto el que quería hacer esta vez
Ja, ja, ja, ya sé que suena un poco "demasiado", pero al tratarse de un río helado (tengo como referencia la travesía que hice hace unos años de la Iditarod Trail en Alaska en la que recorrí unos trescientos de kms también por el mismo río) no hay desniveles y el tiro de la pulka (el trineo que arrastro) es muy bajo y no tira de mi espalda. Con lo que me pareció una actividad atractiva, acorde con mis ideas de actividad y en un territorio que me encanta...el Yukón.
Decidido...para allá voy.

Antes de ir a esa tierra, aprovechando el cruce del gran charco, hice una escala de un par de semanas en Mexico...estudiar un poquito, visitar a mis amigos Lasse & Nat en Cancún y bucear un poquito con Angel, Jo y Aitor en unas cuevas y unos cenotes de Yucatán (una pena que Lasse y Nat estuvieran tan liados y no pudieran bucear también)....A todos os mando un saludo enorme!!! También a Leo Morales, que se nos unió un día que fuimos a bucear y ver las Hells Bells.
Fué una experiencia genial...pero luego me preguntaba si acertada ;) Durante 2 semanas el cuerpo se aclimata a esos 30º del Caribe mexicano...y de un día para otro, literálmente, pasé de estar a 30º en Cancún el día que me fuí, a estar a -31º cuando aterricé en Whitehorse . Vaya sopapo de frío en toda la cara...flipante!
Bueno, lo volvería a hacer por revivir aquellos momentos y volver a veros a todos...

Atardecer desde el avión...
                                                             
  El grupo en Hells Bells...   

Una parada de deco (descompresión) de lo más inusual...

 El mejor lunch posible, totopos y guacamole...o no?...

                           
    Llego a Whitehorse, salgo del avión por el pasadizo, recojo el petate y la pulka, salgo a buscar el shuttle, recibo la bofetada del frío (en Hawaii creo que te ponen un collar de flores. Aquí no..., aquí el frío te da una bofetada) y fuí al hotel a dejar los trastos y empezar con las compras preparativas. La comida, el combustible, las baterías...etc...

Aeropuerto de Whitehorse...
                                                          
Whitehorse...
                                                                      
En la ciudad había ya -31º, así para ir calentando.
Al día siguiente antes de continuar con las compras y los preparativos, me fuí a dar un paseito por la orilla del río...ví que había cantidad de espacios abiertos sin hielo.
La temperatura por la mañana era de -34º, enseguida se helaba la transpiración...

Fresquito mañanero, nada mejor para despertar...
                                         
Aguas abiertas en el río...(obviamente muyyyyy peligroso)
                                      
River front...
                                                                       
Preparativos...
                                                                        
Esto serían mis bolsas diarias para el lunch...(las voy comiendo mientras camino)
                 
Viendo las condiciones que tiene el río ahí, me puedo imaginar que en la zona de Tagish Lake, que es donde yo quería empezar para hacer los 1000kms hasta Dawson City, las condiciones estarán muy parecidas ya que es casi 200km más al sur. Aún imaginándolo, hablo con unos rangers y me lo confirman, el lago está helado, pero el río tiene muchas zonas abiertas.
Como alternativa me comentan que a partir de Carmacks las condiciones del hielo son mejores y están aseguradas por el grosor del hielo.

Eso hago. Al día siguiente me voy en autostop a Carmacks...(en invierno no hay líneas de transporte y dependes de la buena voluntad y de la hospitalidad de esta gente). Estuve menos de 10´ y Roberta Joseph me paró para llevarme hasta Dawson. Roberta es la presidedenta de la asambléa de la First Nation People del área de Dawson (Tr´ondëk Hwëch´in www.trondek.ca)...y durante esas casi 2 h de trayecto por una carretera espectacular y helada, me contó la historia de los aborígenes de esas tierras que ella representaba...triste, como casi todas las historias en las que los occidentales hicimos acto de presencia y menospreciamos esas gentes y esas culturas tan ricas.

Al llegar a Carmacks veo alucinado el estado del río. Si, está completamente helado...pero las placas de hielo que se han ido formando se han ido rompiendo por la fuerza del río y acaban superponiéndose unas sobre otras, formando unos resaltes por los que es imposible caminar...
Caminar siguiendo el río, DESCARTADO. El plan "B" es seguir la mítica Yukon Quest Trail, otra ruta histórica que comunica con Dawson.
Comienzo mi travesía temprano a pesar de ese trayecto de autostop.
Me marca el termómetro -37º y es palpable el frío en la respiración...notas como llega frío hasta los pulmones .
Mi idea inicial era seguir el río, sin desniveles, ahora me enfrento a un terreno más ondulado en el que hay continuas subidas y bajadas, lo cual me hace temer un poco por el tema de mi espalda. Aún no hace un año de mi operación.
El día transcurre con muy buen tiempo (si obviamos el frío), no hay viento y está completamente despejado. Eso es de agradecer durante el día, pero ya sabéis que una noche despejada conlleva más frío.
La espalda me responde muy bien, casi sin molestias.
Ese primer día estaba siendo genial (si obviamos el frío...jijiji), poder ver un lince salvaje persiguiendo un conejo a escasos 25/30 mts de mí fué algo que ya mereció la pena todo el sufrimiento que pudiera llegar (y llegaría...), se perdíó la persecución entre árboles de ramas muy bajas, que cubiertas de nieve llegaban prácticamente hasta el suelo..no ví el resultado, pero la imagen la tendré grabada para siempre.
No pude sacar fotos, porque hacer una foto aquí es todo un acto de fé. Primero las baterías las debes de llevar contigo pegadicas al cuerpo para que el frío no las descargue, segundo es que en muchas ocasiones el frío es tan intenso que el mecanismo electrónico de las cámaras, tanto de video como de fotos, se hiela y los motores de arranque no logran arrancar y tercero, era toda una "historia" hacer una foto, tenía que parar, sacar la cámara de la pulka (que la tenía envuelta en el saco de dormir para protegerla del frío), sacar las baterías de mi primera capa, rezar para que no se helara en ese tiempo el mecanismo y funcionara y para ese momento...todo lo que quisiera fotrografiar, ya se había ido :(
La mayoría de las fotos que hice fué con el smartphone, que al poder llevarlo pegado al cuerpo en un bolsillo interior, permanecía caliente. Lo malo es que para poder hacer la foto tenía que quitarme la manopla y el guante interior...y se me kedaban los dedos para el arrastre un rato después.

Canadian Linx
  (la foto no es mía, es para que veáis la majestuosidad del animalico)...
                             
Apareció también un gran Alce macho...enorme, gigantesco, descomunal, bárbaro (es que me sorprendió tal tamaño..) y varios Elks (una especie de cérvido). Todo perfecto (si volvemos a obviar el frío..jijiji)
La bajada del sol trajo una caída de la temperatura impresionante...aún seguía caminando y la temperatura cayó a -42º. Mi idea era caminar hasta las 7pm aproximadamente y poder aprovechar el poder de la luna llena, pero con ese frío y por ser el primer día, decidí parar antes.
Encontré una zona lisa, sin árboles y planté la tienda...durante ese tiempo que tardé en montar la tienda, se me heló el sudor..y empecé a quedarme frío. Me meto en la tienda y me cambio de ropa rapidito.
Comienzo a preparar el tema "cocina", elegir el menú, coger nieve para derretir y montar el hornillo.
Para los que no estéis muy familiarizados con el tema, en regiones donde el frío es extremo, no se pueden utilizar hornillos cuyo combustible sea gas, el gas se hiela y no funcionan. En estas condiciones se utilizan hornillos que llevan un combustible líquido derivado de la gasolina (se le denomina white gas -"gas viene de gasolina en inglés, gasoline"-), ese combustible se mete en una botella de aluminio a la que se enrosca un sistema de bombeo manual para meter presión y hacer que de esa presión se obtengan los gases de ese combustible y con una válvula de salida poder hacer funcionar el quemador del hornillo.
Una vez cené salí a buscar alguna aurora..y no tuve que esperar mucho. Una gran aurora me cubrió desde el horizonte que marcaban la línea de árboles hasta mi vertical. Es un fenómeno espectacular, sin duda y puedes llegar a comprender porqué culturas ancestrales llegaron a temerlas.
La temperatura es en ese momento de -45º.
Hago mucho incapié en las temperaturas porque es algo que marca mucha diferencia....mucha!! Sabéis esa sensación cuando estáis en la playa a 30º y salís del mar, os tumbáis en la arena y una ráfaga de brisa de mar os llega al mismo tiempo que una nube cubre un momento el sol?...si, ese frescor. Pues esto es mucho peor que eso...mucho más, lol. Y a esas temperaturas hay que sumarle el porcentaje de humedad tan alto que hay en Yukon, sobre el 60%.
Por la mañana me suena la alarma a las 6am...y unos agradables -49º me dieron los buenos días.
Salir del saco es una pesadilla. Creo que es de los peores momentos del día, sales del calorcito del saco de dormir a unas temperaturas tan extremas en un segundito...cuesta mucho, mucho mucho...
Se inicia la rutina tantas veces repetida en tantos años, hacer el desayuno. Para mí el mejor momento...sin prisa, cafetito calentito con tanta temperatura extrema rodeándote.
Otro día espectacular (eso, si obviamos el frío )...muchísimo frío de mañana, que por suerte bajó un poco a mediodía a unos calentitos -33º. El día pasó sin más que destacar...
Camino hasta las 10pm porque la luna ofrecía un espectáculo por el que merecía la pena sufrir ese frío que cae tanto cuando el sol se vá. Dos pequeñas auroras amenizaron la noche, porque te evades un momento de esa lucha interna que tienes cuando estás solo en esas condiciones y con la que caminas tantas horas.
Monto mi tienda con -46º y comienza la rutina de hacer la cena caliente y derretir nieve para conseguir agua.
Consigo hacer la cena y mientras voy comiendo, dejo el cazo lleno de nieve para que se vaya derritiendo...
Qué pasa...? empiezan a salir chorros de fuego y combustible por la válvula del hornillo. Lo apago cubriéndolo de nieve y cierro la válvula, pero continúa saliendo combustible y presión...intento repararlo, nada, no se puede.
En estado de "acojonamiento máximo" me doy cuenta de que se me rompió el hornillo. Imposible continuar una travesía así sin hornillo...Paso una noche muuuuy larga con esa preocupación en la cabeza y decido deshacer lo andado hasta Carmacks y volver a comprar uno nuevo en Whitehorse. Solo llevo dos días caminando...
Por la mañana, no tengo hornillo pero tengo todo el combustible, así que decido utilizarlo diréctamente quemándolo y poder calentar agua para el desayuno...
Hay que buscar donde poner el combustible para poder quemarlo. Se me ocurre verterlo sobre la tapa de aluminio del cazo que uso para cocinar, cruzando unos tubos de metal que sirven de unión de los tiradores de la pulka sobre los que colocar el cazo con la nieve a derretir, para que permitan la entrada de aire para la combustión. Si coloco el cazo sobre la tapa, el fuego se apaga.
No funciona! si, consigo derretir nieve, pero el frío es tan intenso -49º que no llega a calentar nada en absoluto el agua. La superficie expuesta al aire es demasiado grande. Necesito la tapa para cubrirlo. Hay que buscar otra solución.
Recojo todo el campamento y continúo la marcha. No poder tomar nada caliente afecta tanto física, como psicológicamente . Camino muy despacio...al menos tengo agua para beber, pienso. Pero con temperaturas de -45º, beber agua fría te enfría por dentro y apetece nada o menos que nada. Hay que hacer un gran esfuerzo para beber sin ganas. El agua que guardo en el Nalguene se hiela y el agua que guardo en el thermo se medio hiela, aparecen pequeños trozos de hielo cuando voy a beber.
Tuve que romper el thermo para poder abrirlo, el agua del interior se había helado contra las juntas que lo sellan y no podía abrirlo, única solución romperlo.
Se me ocurre utilizar la tapa del thermo como recipiente para el combustible. Es una especie de vaso de acero inox con interior de plástico. Puedo poner el combustible ahí y aunque el plástico se queme y se derrita, se puede utilizar.
Eso es lo que hago cuando monto la tienda y me cambio de ropa. Vierto...Upsss, olvidaba remarcar la temperatura, -48º...como decía, vierto el combustible en el "vaso", coloco un mosquetón de aluminio cruzado sobre el que colocar el cazo con nieve para no cerrar el paso de aire con el propio cazo y lo lleno de nieve poniendo esta vez su tapa "reglamentaria".
Nada!! tampoco funciona. La fuente de calor es demasiado pequeña y el frío...demasiado intenso. Derrite nieve, pero no llega a calentar el agua. Me como para cenar un sobre de noodles con vegetales liofilizados así, a palo seco. Otra noche eterna deseando que amanezca para continuar...
Amanece y salir del saco sabiendo que no hay cafetito caliente, sino galletas congeladas y agua fría, no apetece mucho...con estos -51º (la temperatura más baja que tuve...o que al menos yo viera) que me esperan afuera.
Vuelvo a repetir la operación del vaso/hornillo para conseguir agua para el día. Espero llegar hoy a Carmacks....
Tengo que llevar el thermo en vertical, porque al tener que romper el cierre para poder beber, ahora no sella y me obliga a llevarlo vertical, con lo que si la pulka se vuelca, se me puede derramar todo.
Me saca del mar de pensamientos otro lince parado justo delante de mí, un buen rato, quizá un minuto entero mirándome (bueno, quizá exagero un poquito...)...sin ramas delante, en visual directa, espectacular...foto imposible, pienso. Cuando tras ese tiempo hice el movimiento de sacar el teléfono para poder hacer una foto, se fué. Pero me dejó esa imagen tan espectacular en la retina de nuevo.
Vuelvo a ver otros animales, infinidad de conejos, otro Alce hembra, un Elk y dos lobos en una ladera opuesta un poco alejada pero que me permitía identificarlos.
Me doy cuenta de que no llego a Carmacks ese día...significa una noche más de pesadilla.
La falta de hidratación afecta al rendimiento...las extremidades se me quedan frías a pesar de llevar buenas y gruesas capas de protección.
Esa noche en el saco, con los patucos de pluma puestos, los pies los tenía helados...no entraban en calor. Tampoco podía calentar nada con lo que hacerlos entrar en calor (suelo llenar el Nalguene con agua caliente y me lo pongo en la zona de la ingle para calentar la sangre que va hacia los pies). Tengo "foot warmers" (calentadores químicos), pero no hacen nada, solo siento el calorcito en la zona en la que están puestos, pero no calientan los pies.
Amanece...como no, unos hospitalarios -50º me esperan fuera del saco.
Desmonto y me apresuro a comenzar la marcha espoleado por la cercanía de Carmacks.
No sé si ví algo, no sé si se me cruzó algo, no sé incluso si caminaba o corría...solo pensaba en llegar a Carmacks y poder desayunar como un rey.
Me cruzo un Musher con su trineo, se para a hablar conmigo y le explico mi situación. Me llena el tazón thermo que uso para comer con café caliente de su thermo...saco unas galletas y me lo tomo con él mientras charlamos. No puedo describir lo glorioso que me supo... a pesar de que a mí no me gusta el café solo.
Me dice que estoy a 2 millas del pueblo.....solo pienso en llegar.
Llegué...entro en un pequeño restaurante (el único que hay en Carmacks) junto a la gasolinera y pido una de cada cosa caliente que tengan...jua,jua,jua....
Le explico mi "regreso" anticipado, porque el día que empecé tomé una sopa de despedida ahí mismo y les conté mi plan de viaje y me conocían.... tuvo el detalle de invitarme por el sufrimiento. Había en la mesa de al lado un hombre con su hijo que lo escuchó todo y me dijo que el iba en ese momento hacia Whitehorse, que podía llevarme. Obviamente acepté, quería llegar pronto para comprar otro hornillo.
Al llegar a Whitehorse, compro el hornillo y paso noche en un hotel...me doy cuenta del desgaste psicológico que me han causado esas noches y esos días de regreso sin algo caliente que tomar y el consecuente frío.
Valoro mi situación actual. He perdido 5 días en todo este ir y venir. Si decido volver a la ruta tengo los días justos para llegar a Dawson sin que ocurra ninguna incidencia que me haga tener que parar algún día o disminuir la marcha. Si voy más despacio por nevadas, por ejemplo, no podría llegar a tiempo y una vez metido en la trail, pasado Pelly Crossing no hay escape sino llegar hasta Dawson. Retirarse no es posible hasta finalizarlo, no hay ninguna población donde hacerlo.
Eso no es un aliciente, si ya de por sí es duro afrontar una travesía de estas, más duro lo hace no tener un destino al que llegar...meterte en esas condiciones extremas en una travesía sin la motivación que supone finalizar el camino, es muy duro y más aún con la experiencia que he vivido esos días atrás.
Sufrir por sufrir, caminar por caminar para llegar a un punto medio...no me motiva en absoluto. No sé si mi cuerpo está preparado para continuar, pero desde luego mi mente no.
He tenido la temperatura más baja de -51º, algo que os aseguro no podréis imaginar si no las habéis sentido (la temperatura oficial en Dawson más baja esos días fué de -49º, pero mi termómetro en la travesía me marcó esa temperatura) y la más "alta" de -31º.
La temperatura de ultracongelación es de -30º, así que esto es como vivir en un ultracongelador... jua,jua,jua.
Así que más contento que unas castañuelas, decido no regresar a la ruta...ya he tenido bastante.
Otra cruz más en la columna de fracasos...pero salir vivo de estas experiencias enseña mucho.
He llegado a imaginar situaciones peores...y si rompo el hielo y caigo al agua?...sin hornillo para una rápida reacción...podría haber ocurrido y por suerte no ocurrió.
Me retiro más contento que un niño en el circo.

Cama calentita en Beez Kneez (http://www.bzkneez.com el mejor sitio donde quedarse en Whitehorse, sin duda), pizza para cenar, cafetito expresso con muffins de arándanos en un Tim Horton´s y un luch igual de calentito con Tam y Tommohiro, una pareja de hospitalarios amigos en el Burnt Toast Cafe....SI, me quedo.
Con las mismas cambio el vuelo de regreso...un par de días en White y vuelo a Vancouver en espera de mi vuelo a Europa. Mientras espero en el aeropuerto de Vancouver buscando un lugar donde tomar el lunch... no me lo puedo creer!! me encuentro a Cris, una amiga de Cabo de Palos con la que he buceado más de una vez con ella y con su churri Gaby.
Qué pequeño es el mundo. Su empresa la envió unos días a Seattle y está de regreso...mientras comemos hablamos, donde vuelas? a Frankfourt, y tu? Joé, yo también..a las 13:20? siiiiiii....joé!! bueno...que fila tienes? yo la 48...joé, yo también, jua,jua,jua. y letra? la H y yo la J. Increíble, icluso en los mismos asientos casi....estuvimos sentado uno al lado del otro, habíendo sacado los billetes en días y lugares completamente distintos.
Ya estoy en casa...tranquilo. He llegado a Pamplona y me encuentro todo nevado, más nieve aunque por suerte aquí hace una temperatura de lo más agradable...-2º que se me antojan veranito rico, rico...lol.
Los que me conocéis imagináis que ya he desayunado churricos y que esta tarde me toca futón y películas hasta que me duelan los ojos....

Si me preguntáis, no voy a hablar de distancias recorridas, sino de experiencias vividas. Para algunos, por desgracia son esos datos lo que les queda en la cabeza...y no valoran que lo vivido es lo realmente importante.

Cuidaros y no olvidéis de supervitaminaros y supermineralizaros...
Nos vemos en cualquier rincón del mundo.
Los sueños no suelen llegar a tí en un paquete, hay que salir a por ellos...

                                     
Una muestra de esas temperaturas...

Estado del río...impracticable...

Tramos de nieve profunda...

                                      
Lugar ideal...

 La llegada del sol...una bendición...

Amanecer....

 La transpiración también se helaba en el saco...

 GPS helado...



 Primeras señales de que algo iba mal en el hornillo...

 La humedad ambiental helada (esos puntitos que reflejan la luz del flash)...


 Cargando baterías con el panel...

Luna llena...

Cuando el sol se escondía caían las temperaturas de forma espectacular...