En el aeropuerto de Moscú (uno de los cinco con los que cuenta), enseguida nos asaltaron los “taxistas” buscando hacer el dia con unos turistas despistados, su fatalidad les acercó a nosotros, con el presupuesto más bajo de todo el vuelo, seguro. Y las luchas a pecho descubierto para obtener un precio asumible fueron encarnizadas y ante su pavorosa insistencia obtuvimos un transporte por 20$ y 300 Rublos. Nos llevó hasta la estación de tren norte, donde cogimos el tren que nos llevaría hasta el aeeropuerto del que salia nuestro vuelo hacia Mineralnye Vody. Dormimos en esta ciudad, donde por la tarde fuímos de paseini a un mercado y la policia no nos dejaba hacer fotos, las que hicimos fueron robadas a sus espaldas.
Por la mañanita, fuímos a la estación de bus para marchar hacia Terskol, cabecera del Valle donde se encuentra el Elbrus. En la estación, y eso que era de mañanita, también nos asaltó otro “taxista” al que también despues de una dura batalla de regateo, contratamos sus servicios. Con su coche impulsado a gas, con su sueño de caballo, con sus cabezadas capaces de romperle el cuello a cualquier “Patxi” del Pais Vasco y con 850 Rb, llegamos a Terskol con las piernas aún temblándonos. Nos alojamos en un Guest House que me recomendaron unos amigos. Un tipo aficionado al dinero que también nos quiso cobrar lo que estimaba apropiado, y una vez más se entabló una feroz batalla por el dominio del dinero, la cual también ganamos con alguna mentirijilla.
En Terskol compramos algunas cosillas para comer esos días que haríamos la aclimatación.
Desde este pueblo iniciamos la aclimatación, llevamos mucho peso para subir hasta el último refugio, desde el final de la carretera en Azaú (2.300) hasta el refugio de Barrels (3.800) hay teleférico y remonte mecánico, pero mi mentalidad y también la de Isabel es la de no utilizar estos medios únicamente por el echo de que estén, la montaña comienza desde abajo, no desde el lugar donde acaban estos remontes. Si, ya sé lo que estareis pensando..., pero, así es como pensamos, con el consiguiente trabajo de llegar en tres días al lugar donde el resto de la gente llega en tres horas.

Al día siguiente, bajamos hasta la MIR a recoger el equipo que quedó enterrado el dia anterior y al pasar nuevamente por Barrels, cogimos todo el material y subimos al refugio de Priut 11 a 4.150. Ese día y el anterior, Isabel lo pasó un poquito mal debido al peso que tenía que llevar encima, pero, llegó muy bien.
Tras dormir en Priut, subimos por encima de Pastukov Rocks a 4.800 mts para montar la tienda donde yo dormiría tras bajar de la

Nos levantamos en nuestro 6º día en la montaña para asaltar la cima, pero el tiempo no quiso que ni siquiera lo intentáramos, amaneció un día de muchísimo viento, nieve y escasa o nula visibilidad, por lo que regresamos al saco, calentitos y medio agradeciéndolo para descansar un día entero. Ese día en el refugio se hizo eterno, no mejoró el tiempo ni un solo minuto en todo el día, pero confiábamos que al dia siguiente las cosas cambiarían un poquito a mejor, aunque el barómetro no avisaba de ese cambio.

El tiempo seguía muy malo y sin visibilidad, pero, gracias a la huella que habían

Nos levantamos al día siguiente a las 3:10, el tiempo sigue igual, se respira un poco de preocupación y nos metemos en el saco, las 4:00 y sigue igual, lo mismo a las 4:45, a las 5:30 y a las 6:00 me levanto y le digo a Isabel que vamos


Al cabo de un rato, nos cambiamos para abrir huella, se puso delante Isa y al rato cambió con el italiano que subía con nosotros, que duró muy poquito. Me puse yo otra vez a abrir, el tiempo malo no pudo esperar y se desató con toda su mala leche, Isa no iba muy bien, le cogí nuevamente el arnes y la cuerda y bebimos, continué primero, poquito a poquito se iban quedando atrás, en aquellos momentos el viento era muy fuerte, aprox.60 km/h, la visibilidad muy escasa, la nieve profunda y la sensación térmica muy baja. Nos paramos un momento para hablar de la situación, le pregunté al italiano si quería continuar o bajar, contestó que quería

Me quedo solo y continúo hacia la cara norte, no llegué a la norte, el tiempo no aconsejaba ningún paseo extra, la visibilidad era aprox. de 5mts y el viento aún mas fuerte que en el collado, atravieso una pequeña franja de piedras que marcan la subida normal, continuo un poquito más y subo directo hacia la cima por una gran pala de hielo. Llegué a la cima a las 14:52 h, ni por la vía normal, ni por la norte, por un apaño de ruta. El proyecto son las siete cumbres por vías no normales, y en este caso, y dentro de la dificultad que le añadió el tiempo a la ascensión, lo considero cumplido.
De regreso, en la bajada fui recogiendo los tramos de los bastones que fuimos dejando para balizar el camino y alcancé de nuevo a los italianos. Continué bajando porque seguramente Isabel en el refugio estaría preocupada al no saber nada, ya que ese día no subimos los “walkies” y el tiempo era realmente preocupante.
Al llegar al refugio, recogimos todo, nos despedimos de la gente y nos bajamos hasta Barrels a dormir, al menos más cómodo y calentito. Le dijimos al guarda que bajábamos sin dinero y nos permitió dormir sin ningún problema, al revés, se volcaba en atenciones con nosotros.
Al dia siguiente bajaron los italianos y juntos continuamos hasta la MIR, ellos cogieron el teleférico y nosotros bajamos andando con poco peso hasta el valle.
En Azaú, gran comilona de los carnívoros que se pidieron un macro-pincho de cordero asado. A Isabel no le entró todo de lo grande que era y yo me contenté con comer pan y la cebolla que ellos dejaban. (yo no como carne)
Con el transfer de los italianos bajamos hasta Minerlnye Vody a coger el avión de regreso a Moscú. En el aeropuerto líos porque no teníamos el sello en el pasaporte de nuestra estancia en Terskol, al no dormir en hotel, no teníamos sello. Corrupción por parte de la policía que nos quería sacar el dinero, al final enseñándoles mi carnet nos libramos de ellos sin pagar, pero nos hacen pagar exceso de equipaje en el avión. (lo pagamos porque era muy poquito, unas 3.500 pts).

De los siguientes dos días en Moscú, lo único que podemos destacar es ..., ¿¿¿??? Nada, la frialdad de los rusos y su mala follá.
De regreso en el aeropuerto, para coger el vuelo de Madrid, nos querían hacer pagar 50.000 pts por exceso de equipaje, tiramos unas cuantas cosas a la basura, comida que nos sobró, leche en polvo, cacao, gas, etc, volvimos a pesar y nos querían hacer pagar otras tantas, finalmente, sacamos el material de montaña y me lo puse, el Gore Tex, los guantes, el casco de escalada, mientras Isabel agachada no paraba de reirse, y yo intentaba contenerme. Fui a pesar de nuevo y aún nos quería hacer pagar, hasta que yá con todas las venas de la cara inchadas, por el calor y por la rabia, hablamos claro y nos dejó pasar sin pagar, pero con una semi-sonrisa… para haberle cosido los labios a las rodillas.
En definitiva, que Rusia no nos gustó nada, es un país que no volveremos a visitar, y el Elbrus, idem de idem, tal vez la montaña más fea a la que me he enfrentado. No por el paraje natural donde está, sino, por la cantidad de basura, de armazones metálicos que tiene, teleféricos y remontes y lo que es peor, la poca educación y el trato extremadamente frio de la gente de allí.
Y la campeona de Isabel, a pesar del tiempo tan malo que nos hizo y del peso que llevábamos, alcanzó los 5.300 mts. Cuando la veais, elogiarla, porque en verdad que lo merece. Las condiciones fueron francamente duras.