miércoles, febrero 15, 2017

Winter Yukon...el sentimiento de ser una ficha en un juego en el que tu no eres quien mueve las fichas.



Es difícil iniciar esta crónica...porque hay muchas cosas que ocurrieron en esta travesía, pero para ser totalmente honesto, he de iniciarla con lo que ha dejado más profunda huella en mí al acabarlo.

Y miedo, o debería escribirlo con mayúsculas, MIEDO es lo que me ha marcado toda esta experiencia.
Nunca he despreciado el riesgo que supone la vida salvaje, siempre lo he tenido presente, pero también reconozco que suponía una especie de temor residual, un temor lejano. Siempre le he tenido más miedo a los animales de dos patas que a los de cuatro.
La vida salvaje ha sido siempre ( a pesar de varios encuentros "intensos" que he tenido en varias expediciones, con Yacarés en el río Amazonas que me acojonaron vivo, con serpientes también en el Amazonas, con lobos en Alaska, con los dos osos del Yukón cuando hice el descenso en Raft y alguna otra...), pero como decía, la vida salvaje ha sido siempre una pieza más del juego.
En esta ocasión, es cuando realmente me he dado cuenta de que esa pieza en el juego, no son ellos en nuestro juego, sino que somos nosotros en su juego. Nosotros nos adentramos en su territorio, en una zona en la que ellos mueven las fichas.

Os explico el por qué de este miedo.
Ha sido "únicamente" durante los dos últimos días, pero ha sido suficiente. Ha marcado a fuego todas las experiencias de los días anteriores.
Un día, ya por la tarde me dí cuenta de que detrás de mí había movimiento. Oía ruidos secos y sentía movimientos en los que veía caer nieve de los arbolitos copados.
Al cabo de un rato me di cuenta de que eran 3 lobos que durante varias millas continuaron detrás de mí, sin acercarse demasiado, pero sin alejarse tampoco. Por supuesto hay que dejar bien claro, la diferencia de tamaño entre un lobo ibérico (dulce perrito de compañía) con una bestia parda de estas.
Tampoco sé si era mera coincidencia de que caminábamos en la misma dirección y utilizando el mismo itinerario (demasiada coincidencia pensaba yo) o de si lo que estaban haciendo era "medirme". La cuestión es que al cabo de como os decía varias millas, 2 o 3, en una de esas continuas miradas hacia atrás, vi que solo uno continuaba detrás de mí y notablemente más cerca. En seguida te pones a pensar en defensiva, sabiendo cómo se comportan estos animales a la hora de atacar una presa. La cuestión es que esperando lo peor, me paré y puse mi espalda contra un talud casi vertical de la ladera por la que caminaba, procurando con ello tener la zona muerta de la espalda "cubierta". Vi como el lobo que me seguía bajó ladera abajo y metiéndose en una pequeña vaguada que discurría paralela al camino que yo llevaba.
Esperando que en cualquier momento aparecieran de repente por la parte superior y/o por la parte inferior, vacié la pulka (dejando tirado todo encima de la nieve) y me la puse delante "preparada" a modo de escudo. No se me ocurría ninguna otra cosa, pero sabedor de que si esos tres bichos decidieran atacar, poco o nada (a parte del derecho al pataleo) podría hacer yo.
Lo cierto es que esa situación y ese nerviosismo, me tuvo durante al menos dos horas parado y pensando en lo peor. No era capaz de relajarme porque intuía movimientos, aunque no era capaz de ver ninguno...Acojonao, así se define la situación.

Este es el talud donde nos quedamos horas parados, esperando mi acojone y yo...

Al cabo de ese tiempo continué caminando. Caminaba hacia delante, pero mirando hacia atrás.
Con la noche encima seguí caminando otras 5 horas hasta aproximadamente las 10pm, monté la tienda y cené con un nerviosismo constante y latente que me obligaba a estar mirando hacia atrás y en todas direcciones constantemente. En aquella situación de estrés no podía meterme en el saco de dormir, porque si durante la noche decidieran atacar, está claro y no necesita explicación, que dentro del saco eres un cero a la izquierda, con lo que me cubría con el saco y vestido completamente. Imagináis que con esas temperaturas (alrededor de -40 / -45) echarse el saco por encima era como rezarle al dios de la naturaleza para que saliera el sol, me helaba de frío, los pies eran trozos de hielo y el cuerpo no era capaz de calentarse por muchas capas de ropa que tuviera puestas).

Dormir completamente vestido y con el saco por encima...no hay descanso...

Podéis adivinar el tamaño viendo su huella...


Obvio lo eterna que fue esa noche oyendo ruidos constantes, sintiendo compañía imaginaria (porque ya no sé si los animalitos de Dios seguían en la zona o ya estaban a 50kms, pero en mi imaginación, en aquella situación, estaban parapetados tras los árboles, afilándose los dientes y las garras, esperando que yo bajara la guardia). Vuelvo a hacer hincapié en el tamaño de esos animales, que es lo que marca la diferencia.
Tras desmontar la tienda y desayunar, mirando a todas direcciones y reaccionando como un gato ante cualquier ruido que escuchaba tras de mí, continúo camino. Estoy a tres días de acabar.
No había rastro de los cánidos durante toda la mañana, hasta que a medio día por delante de mi, por la ladera de mi derecha veo asomar recortado con el cielo un solo lobo, le veía solo medio cuerpo. Aparecía y desaparecía durante varias veces hasta que en una zona menos arbolada veo que era un grupo, una manada de 9 u 11. Aún estaban lejos, pero claro, cuando digo lejos hablo de 150 o 200 metros, lo cual no supone nada para esos animales.
En seguida se apodera de mí el miedo de nuevo, ese nerviosismo, ese hervor de adrenalina que no apacigua mi mente. Me espero lo peor, me imagino mil situaciones en un solo segundo (por supuesto en ninguna yo acabo bien)...resumen, Acojono Máximo 2.0 Pro. (me resulta muy fácil bromear ahora con ello, porque estoy en una cafetería y acabo de desayunar, calentito y con el único temor de que los churros quemaran o de que tuvieran poca azúcar).
OBVIAMENTE, no les quito ojo mientras veo que bajan por esa ladera a mi derecha en la misma dirección convergente en la que mi camino discurre. Los pierdo de vista cuando bajan hacia la vaguada que separa "su ladera" de la mía. Continúo pegado hacia la ladera de mi izquierda, temiendo y esperando que asomaran en "mi ladera" saliendo de esa vaguada.
No quería pararme porque estaba en una zona muy poco protegida y continúo caminado hacia delante, mirando hacia atrás. Calculo que aproximadamente una hora más tarde, en una de las continuas miradas hacia atrás, veo el grupo en mi misma huella, unos 200 mts atrás. Disminuyo la marcha para no dar la sensación de huída, de escape y despertar así más su sentido depredador...me suelto la pulka del arnés y la arrastro tirando con las manos, para poder tener más movilidad si la necesitara (aunque como decía antes, esa movilidad no sería más que el derecho al pataleo en el caso de ser atacado). Aprecio que la distancia que nos separaba disminuye, pero tampoco veo en ellos que incrementaran la velocidad, ni que se adivinara una actitud amenazante hasta que..............ACOJONE 3.0 Master Pro.
Veo que el grupo se divide y veo perfectamente como tres se suben por la ladera izquierda y cuatro o cinco se bajan hacia la vaguada por la zona derecha y quedaban dos que seguían mi huella. Sabedor de su forma de cazar y experto en visionado de documentales de naturaleza, me sube el nivel de miedo hasta niveles que sobrepasan mi forma de expresarlo. Me paro y me coloco espalda contra unos arbolitos muy frondosos que podían ofrecer algo de resguardo cubriéndome la espalda. Las dos bestias gigantes hijas de los Huargos de Juego de Tronos que seguían en mi huella, llegan a mi altura y se cruzan uno delante del otro justo frente a mi, muy cerca, demasiado cerca para mi gusto (la verdad que sin mostrar una actitud amenazadora, pero su tamaño y su proximidad eran suficiente) y con dos o tres subidas y bajadas de cabeza (curioseando, imagino mientras escuchaban como yo hablaba en alto) se giran hacia la derecha y bajan por la ladera de la vaguada (casi idéntico como ocurrió el día anterior). Igualmente me quedé allí parado, esperando más apariciones casi, o sin casi, unas tres horas...porque ya empezaba a dejarse ver la llegada de la noche cuando continué caminando...
Serían las 9pm cuando paro a cenar y a dormir, (estoy molido tras la noche anterior)...desde aquel momento en que desparecieron no volví a verlos, pero mi mente no descansaba tras todo lo vivido.
Estando en misma situación que la noche anterior, muerto de frío...cuando no llevaría dos horas metido en la tienda, decido levantarme y ponerme a caminar para llegar en ese mismo día a Dawson (me quedaban unos 90 kms), así que a las 00 me puse en marcha de nuevo....

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Todo esto es lo que me ha marcado la experiencia. Por supuesto hay muchas más vivencias, pero ahora me parecen tan lejanas y tan "poco memorables" que me resulta hasta difícil recuperarlas de la memoria.

   Por la falta de días, voy un poco justo con el cálculo que llevo, llego a Whitehorse y esa tarde la dedico a preparar el material y a comprar las últimas cosas que necesito, combustible líquido para el hornillo, la comida liofilizada, las barritas y los frutos secos que serán mi comida durante el día, y algunas galleticas y caprichos para el desayuno.
Para mi el desayuno es el mejor momento del día y por ello, y para que me dé ánimos durante el resto del día, desayuno caprichos que distráen la mente de lo que estás haciendo. Si todo lo que haces y comes es austero y espartano, se vuelve más duro el hecho de levantarse y salir del calorcito del saco.
Todo muy precipitado por esa falta de días, me apresuro con la preparación de todo el equipo y comida para comenzar cuanto antes. Normalmente prefiero estar dos o tres días de "aclimatación" al nuevo horario cuando el jet lag es tan notorio (aquí son 9 horas), pero no los tengo esta vez.
Finalmente lo acabé antes de lo planeado, porque el planteamiento que hice estando calentito en casa, aún teniendo la experiencias pasadas, no me ví con ganas y ánimos de llevarla a cabo. Había pensado caminar las horas diurnas, parar a comer e incluso a "liberar" la monotonía de caminar tantas horas...pero el frío tan intenso y lo duro que se me hizo, me impedían ""perder"" tiempo parando a comer e incluso limitarme a las horas de luz solar. Acababa las jornadas con una media de 15 horas caminando, e incluso el último día, para poder llegar a Dawson antes de que acabara el día, fueron 21 horas.
   Empiezo entonces la crónica del resto de días, haciendo como bien ganado lo tiene, mención al frío. Todo esto se desarrolla en temperaturas que se nos escapan de la imaginación si no lo has vivido.
Los dos primeros días, en la zona más al sur es cuando tuve las temperaturas máximas más agradables con unos 22 o 24 bajo cero. Obviamente cuanto más al norte me adentraba, mucho más caían las temperaturas, llegando a tener máximas de -31 y mínimas de -47.
La verdad es que he tenido mucha suerte con las condiciones de mi ruta, casi 3/4 de ella he seguido huellas abiertas por trailbreakers con motos de nieve, lo cual facilita muchísimo el avance, no solo en velocidad si no en desgaste físico.

La gran ventaja que supone arrastrar la pulka por huella pisada...

La suerte de que te diera el Sol...algo tan de agradecer...

Tuve durante dos días una tormenta de nieve que lo cubrió todo y que lo dejó todo muy bonito, si, pero a la hora de avanzar era tremendamente costoso y ridículamente lento.
Echaba de menos esa huella pisada de los trailbreakers, que aunque maquillaban un poco el paisaje, eran mucho más agradecidas que abrir huella con las raquetas en una nieve tan profunda, Era una nieve polvo, sin peso, pero que me frenaba una barbaridad.

La pulka se enterraba en la nieve...

Abriendo huella...

Cuando cruzaba un cauce, lo hacía primero sin pulka para comprobar las condiciones...

Los días se iban desarrollando con esa lucha contínua contra tus propios pensamientos. Estar tantos días solo, tantas horas al día caminando y con su única compañía...al final discutes con ellos, jua,jua,jua.
Aparte de la vida salvaje antes mencionada, criaturas salidas de Juego de Tronos, ví infinidad de otras agradables criaturas...alces, incluso ví en una ladera opuesta un gran alce macho solitario, impresionante, ví varias hembras, zorros, wolverines (glotón en español) y una infinidad de pequeños roedores y depredadores de roedores...muy bonito y espectacular cuando el frío no te atenazaba.
Por desgracia, en estas latitudes el sol no sube mucho en el cielo, tiene una órbita claramente más baja en el horizonte que en latitudes más cercanas al ecuador, y eso y el hecho de que la mayor parte del recorrido que hice está marcado por valles más o menos profundos, el sol era un bien preciado y muy escaso...

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Durante todo el recorrido, solo pasé por una población...Carmacks y eso era como volver a nacer.
Esto también tuvo su doble cara de la moneda, porque es cierto que dormí seco, caliente, cómodo, comí a gusto, pero la siguiente noche, o sea, la primera noche después de salir de Carmacks fue una dura prueba. Haber dejado atrás la comodidad me hizo luchar y luchar contra la idea de darme la vuelta y no continuar. Hubo que sacar ánimos de hasta la suela de las botas para no hacerlo...aunque solo fuese para no tener que volver al año próximo para acabar.
A esto le añado el comentario de dos cazadores que se paran a hablar conmigo, dónde vás? a Dawson...vas solo? si... llevas arma? no... no te dan miedo los lobos de King Salomon Dome? miedo, miedo, no... cuantos años tienes? 51... sabes que igual no cumples los 52? Joder...gracias ahora igual ya tengo un poco...cabrones.
Pues si, más o menos esta fue la conversación...incluso me pidieron mis datos para avisar a la RCMP (Policía Montada) de que estaba en ese camino a Dawson.

Continuaban los días y los kms, es cierto que cada vez te sientes más en el papel, pero también se hace cada mañana más duro salir del saco y ponerte la ropa helada del día anterior y también cada vez tardas más en entrar en calor, porque cada vez estás más al norte y más cae la temperatura.
Encontrar una cabaña en el camino, era...una bendición de Buda que la ponía ahí para darme ánimos. Todas las cabañas tienen su estufa de metal y una buena cantidad de leña que los habitantes de la zona se encargan de mantener para el caso de necesitarla, ya que ellos se mueven cuando cazan o trampean en motos de nieve y van y vienen por esos sitios.

Esa cabañita, tenía mi nombre...

Las auroras fueron otra de esas cosas que hicieron que esto mereciera la pena. El espectáculo que supone verlas, la grandiosidad de esos espectros en el cielo que hace que te sientas una parte insignificante en este universo...por desgracia, no tengo ninguna foto, no fui capaz a hacer ninguna que valga la pena publicar, únicamente esta de la luna con halo de luces rojas extrañísimo que no se explicar...si alguien sabe, que me lo haga saber por favor.

Extraño efecto de luces en la luna...

Y así llegué a la zona anterior a King Salomon Dome, donde los cabrones de Carmacks me metieron el nerviosismo en el cuerpo con los lobos...y aquí sigue lo que escribí al principio...

Después de Dome, llegué a la zona donde ya empiezan a verse los restos de las minas de oro que aún hoy en día explotan cuando el invierno se va. Se ven restos de maquinaria moderna que dejan durante el invierno hasta que llega la primavera y también se ven restos de maquinarias antiguas, ya abandonadas y cubiertas por la naturaleza y la nieve...
Llegué a Dawson con el nerviosismo aún en el cuerpo de la experiencia vivida los días anteriores con los lobos y se me unió a la sensación de alivio, de haber finalizado, de haber podido luchar contra mí mismo y poder tachar esto de la lista de taréas pendientes...un alivio, un final feliz, una sensación de dejar escapar el miedo pasado y un sentimiento de calidez a pesar de la temperatura.

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Son mil cosas vividas las que podría contar, pero me quedo con el alivio que supuso haber acabado.
Joé, ahora esto parece una novela en lugar de un blog de viajes...afrontar este tipo de travesías imagino que implica vivir este tipo de situaciones.

Ahora lo que toca es recuperarse y esperar a ver cual es la próxima que se ocurre...aunque ya está la semilla de volver en verano y completar el recorrido total del río Yukón hasta el mar de Bering.
3100 kms pero esta vez en kayak, me quedó claro en el intento de hacerlo en Raft que no era muy buena idea (en este blog, 2013 Yukón...el precio de soñar)

Un abrazo a todos, espero que no sea un tostón todo esto escrito...se me ha ido de las manos, pero es que había muuuuucho que contar.
Nos vemos y no olvidéis supervitaminaros y supermineralizaros...

Cuando el mal tiempo no cesa y la nieve no deja de caer...

Noche de preparativos...

Riverside Whitehorse...

Klondike steamboat en Whitehorse...

Las fracturas del hielo en ríos y lagos es un peligro latente y muy peligroso...a evitar...

First Nation People

Una agradable compañía ...

Impresionante lo que la dentadura de los castores puede hacer...

El gran río congelado...impresionante...

El solecito, eso tan agradecido cuando te tocaba la piel...

El hielo, eso tan desagradecido cuando te tocaba la piel... ;)

El ánimo subía cuando caminabas hacia el sol en el amanecer...

Lugares que transmiten paz a la hora de dormir...

Una cena calentita...

El interior de la tienda no significa calor...

Noche...

Alguna vez me sorprendió el amanecer aún parado...mucho cansancio que recuperar...

Más rastros del frío...

Huellas de bajada del grupo de lobos...

Fachadas de Dawson...

Esos Territorios desde el aire...

El Sea Port de hidroaviones en Vancouver...








4 comentarios:

JR dijo...

Hola Marine, vaya bemoles le echas, me alegro de leerte de nuevo, un cálido abrazo.

SantYago dijo...

Marine, gracias por enseñarnos lo que siente un humano cuando ve a esos animalicos, que de peluche son tan lindos y cándidos, y de cerca se te ponen los bemoles en el lugar de la campana del paladar, pero a que son guapos.

Anónimo dijo...

Leí hoy su aventura desde el diario de navarra,y la verdad me conmovió la determinación y superacion.
Autentico soldado,un saludo.

Anónimo dijo...

impresionante tus andanzas y lo valiente que eres...eres de admirar, a mi me gusta leer y ver las fotos eres un krac. un saludo